Comparto un escrito que hice para el periódico de mi facultad:
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Las
matemáticas, ¿Se crean o se descubren?…
No, no vamos a entrar en ese socorrido dilema que, tanto tiempo
después, tantas disertaciones hechas, sigue sin conclusión. Sin
embargo, lo hago presente porque, incluso si se descubriesen, tienen
que ser descubiertas por humanos, y una vez en nuestras manos,
suceden muchas cosas, entre ellas, formar parte de nuestra cultura.
El
hombre es un animal de símbolos. La
complejidad en esta característica, es un distintivo humano.
Pensemos sobre algunas intersecciones de los símbolos y las
matemáticas.
Los
numerales, tanto ordinales como cardinales, han sido sujetos del
desarrollo matemático, claro está, pero también de nuestro
desarrollo socio-cultural.
Entre
más atrás en nuestra historia volteemos a ver, más evidente será
que los numerales tenían asociados elementos socio-culturales.
Ejemplo
claro es cuando los numerales mismos eran símbolos de aspectos
sociales, representaciones gráficas de un aspecto cultural que en
contexto cuantitativo hacían
de numeral.
Conforme transcurre el tiempo, los numerales van adquiriendo
independencia de sus connotaciones culturales, llegando a los
numerales actuales (guarismos en la mayor parte del globo), que
difícilmente podría afirmarse representen algún ente o fenómeno
socio-cultural, o al menos ninguno relevante para la mayoría de las
sociedades.
Pero
en
contraposición de este proceso de esterilización y
perfeccionamiento, proveniente principalmente del desarrollo
científico de la disciplina, las sociedades humanas no se han
sentido, ni un poco, limitadas en su proceso de creación de
símbolos,
no en el sentido material sino en dotar significados.
Dentro de la cultura china, es prominente la carga cultural al
número. Por mencionar algo que no nos será ajeno, el 4 es un número
aciago, de igual manera que en culturas occidentales lo es el 13 y de
igual manera era posible observar edificios donde el numeral 4 era
eliminado de los numerales asignados a los pisos del edificio, del
mismo modo como se hizo en algunos edificios en norteamerica donde el
numeral 13 se eliminaba.
La cábala es un ejemplo mucho más elaborado de la asignación de
significado a los numerales.
Muchas
veces, se escogen numerales para representar sucesos importantes para
las personas, tatuajes y tarjetas de celebración recurren a la fecha
de formalización o duración de una relación, o fecha de
nacimiento, para representar lo importante que es la persona en
cuestión, para esa persona, ninguna
palabra o imagen
encierra la importancia o cariño hacia su ser querido mejor que un
número, es un fenómeno que siempre me ha sorprendido.
Al día de hoy yo no puedo evitar sentir un hormigueo bajo la piel
cuando veo tatuados, en alguna pared de la ciudad, los números 43 o
68.