Es común actualmente encontrarse con la opinión/postura de
que “no basta presionar un botón para ser músico”. La frase hace referencia a
los intérpretes de la música electrónica. A primera instancia la aseveración
parece cierta en todo sentido y de manera contundente:
Empezando por lo superficial, es más atractivo ver un músico
ejecutar una melodía con un instrumento musical que con un ordenar, pero
podemos ponernos más serios y reflexionar lo incomparable que es la maestría necesaria
para ejecutar música en un instrumento con la técnica necesaria para ejecutar
música en un dispositivo electrónico. La primera esta ligada de manera
inseparable a nociones artísticas mientras que la segunda también necesita de
nociones artísticas pero en menor medida que su necesidad de nociones
tecnológicas.
Hasta aquí todo parece apoyar la idea de que la música
reproducida por medios electrónicos no puede ser comparada al mismo nivel que
la música ejecutada de manera tradicional.
Y aquí es donde entra en juego la luminaria de Oscar Wilde;
sin más preámbulo dejaré que hable por él mismo:
“Ahora bien, es muy cierto que para mí la escena es, con relación a una obra, exactamente lo mismo que es el marco para un cuadro, y que el valor <<representable>> de una obra no tiene absolutamente nada que ver con su valor como obra de arte”
Claro que la idea expresada por él concierne al teatro, pero
lo aquí propuesto es extrapolarlo a
mundo de la música.
La idea, a mi parecer, se traslada fácilmente aunque pierde
algo de su contenido polémico.
Me atrevo a reducirlo, de manera simplista, a un solo concepto:
composición.
Si una melodía es extraordinaria y emocionante debería ser
juzgada sólo en esos términos o, por lo menos, no verse perjudicada por su
interpretación. Creo que lo último afirmado es una proposición sensata que la
mayoría aceptará sin problemas. Pero aceptarla implica lo siguiente:
Si la interpretación es un elemento ajeno a la grandeza de
una composición, la música compuesta para medios electrónicos tiene el mismo
valor y juega en as mismas ligas que cualquier otra composición.
Cierto es que ahora queda pendiente si es posible comparar a
los intérpretes, en este caso, querer extrapolar las ideas de Wilde se vuelve
más complejo y, aunque el texto de Wilde continúa exactamente en ese tenor (la
discusión de las ventajas y desventajas entre actores y polichinelas) las ideas
no son aplicables sin un vulgar forzamiento teórico.
También agrego que no es mi intención continuar con las comparaciones
hasta emitir un juicio final. Es mi interés derribar muros que impidan apreciar
el arte en todas sus manifestaciones, y con lo anterior expuesto, me doy por
servido a pesar de lo insignificante que ha sido.
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¿Que opinas tú de la música electrónia? ¿Que opinas sobre la aseveración de Wilde sobre la <<representabilidad>> de una obra?
Lecturas relacionadas:
Actores y polichinelas en el Daily Teegraph, 20 de julio de 1891. El texto lo pueden encontrar en el libro
El Alma del Hombre Bajo el Socialismo y Notas Periodísticas, publicado por Diario Público, 2010.